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La función insustituible del libro

 

Hoy disponemos de muchos medios de entretenimiento. Entre los más importantes o de mayor uso se cuentan: el teléfono regular, la televisión, la internet, el teléfono celular, el cine, videojuegos, los libros y las revistas. Algunos de estos medios de comunicación masiva son realmente importantes en la vida nuestra de cada día. El teléfono regular (1849-1876) constituyó prácticamente el despegue de una nueva era tecnológica tras la importantísima invención del telégrafo unos años atrás, (1830-40). La televisión fue un paso gigantesco en el desarrollo de la humanidad. Algo casi mágico, místico, por su concepción e implementación. Sin embargo se debe mencionar un factor interesante: las bases, el germen incipiente de los fundamentos de la invención de la televisión, surgieron al inicio del siglo XIX, antes del telégrafo. Esta fase embrionaria, rudimentaria fue llamada posteriormente “televisión mecánica (no electrónica por supuesto). Los fundamentos de la televisión actual comenzaron en 1920. Después surge la internet. Otro gran invento, aunque no de la misma magnitud que la televisión que constituyó un hecho totalmente revolucionario. La internet y luego el teléfono celular fueron más bien tecnologías evolucionistas de las ya existentes.

El internet marca una pauta tremenda en la difusión de la información, adquisición de conocimientos, consultas de toda clase, historia de la humanidad  y comunicación entre las personas a larga distancia a bajo costo. También dio inicio a otra fase importante, igual que la creación del teléfono celular, en el desarrollo de la humanidad.

Las excesivas horas que niños y jóvenes invierten viendo video games o videojuegos, no redundarán en beneficio alguno. Esto puede convertir a los jóvenes en seres violentos y enajenados sociales. De hecho, su profusión está creando serios problemas sociales por el contenido tan violento de estos juegos. Las armas no matan solas, sino las utilizadas para matar. Las personas educadas en la violencia, expuestas de alguna manera a hechos violentos, son más propensas a cometer acciones violentas y hasta de matar. Si las armas no existieran, los violentos buscaran otros medios de llevar a cabo sus actos barbáricos.

Todos estos medios de comunicación electrónica juegan un importantísimo papel en la vida actual de los seres humanos. Esto no es cuestionable. Pero todo instrumento y tecnología útiles en nuestras vidas pudieran convertirse en un elemento pernicioso si no hacemos un uso adecuado del mismo. Citaré varios ejemplos que muestran la veracidad de este comentario:

1. Si se abusa del tiempo de navegar en la internet, las consecuencias no serán obviamente beneficiosas.

2. El uso excesivo e incorrecto del teléfono celular, inteligente, producirá un efecto similar negativo. Hoy una gran parte de las personas, sobre todo jóvenes, pasan demasiadas horas realizando diferentes actividades en el teléfono como enviando y revisando mensajes, incursionando en la internet y a veces hablando con otras personas. Esta actividad tan intensa y extensa tiene que causar ansiedad y, sobre todo, pérdida del valioso tiempo que pudiera ser usado en otras actividades menos estresantes e instructivas como la lectura.

3. Largas horas viendo televisión, shows, películas y programas de mal gusto que en vez de realmente entretener sanamente a los televidentes, los denigran y afectan. Sin embargo cuando se ve televisión con moderación pudiera ser beneficioso.

En sentido opuesto está el libro, impreso o digital. Éste es el medio más antiguo y siempre vigente por su naturaleza que tiene el poder de crear un verdadero placer cuando nos adentramos en las páginas de una exquisita novela, una biografía de algún personaje histórico o cualquier otra obra de ficción o no ficción. Cuando un niño comienza a disfrutar de la lectura desde pequeño, orientado y estimulado por sus padres y maestros, jamás podrá sustituir este medio por otro de los llamados modernos. Muchas veces las personas que no se interesan en los libros es porque nunca conocieron lo que realmente son y pueden representan en la vida de los seres humanos. Un familiar mío me informó hace unos meses que una de sus hijas, catorce años,  es una lectora voraz. Se lee dos y tres libros a la semana. ¿Cómo esta niña descubrió el mundo mágico que se esconde en un libro? De sus padres y la escuela. Los libros de Harry Potter de la escritora inglesa J.K. Rowling han enseñado a los niños del mundo el encanto e importancia que encierran los libros. En una ocasión escuché una entrevista a varios niños sobre una película de Harry Potter, y uno dijo que la película le gustó pero que prefería el libro en el cual se basaba la película. Y es que un buen libro es sencillamente insustituible por otros medios. En este instante en que escribo este artículo aparece un tweet  correspondiente a un sitio web nombrado ¿Qué leer? que dice: Leer relaja más que escuchar música, dar un paseo, tomarse una taza de té o los videojuegos.

El problema consiste en que hay que aprender a disfrutar de la lectura. Las cosas buenas no se pueden apreciar espontáneamente, sino mediante el aprendizaje de las mismas. Por ejemplo, yo odiaba la calabaza hasta que aprendí a apreciar lo que otros encontraban en ella. Hoy es uno de mis vegetales preferidos. Y es que el gusto se educa. De la misma manera ocurre con la música clásica. Hay que educar el gusto, educarnos para incrementar nuestra potencialidad de discernir entre lo bueno y lo malo, y así lograr desechar las cargas toxicas. El gusto a las actividades y cosas buenas de la vida del ser humano no se adquiere de modo directo, sino a través del entrenamiento, de la educación y la afinación de nuestros sentidos. El hombre, el ser humano, es esclavo de su educación. Somos lo que nos enseñaron a ser desde pequeños. Si venimos de un hogar en el que robar era el modus vivendi, será muy difícil escapar de su influencia. Por supuesto, existen excepciones. La gente de un determinado país, en su mayoría, habla de manera similar, gusta de su música popular, su comida, así como se adhiere a  las costumbres generalizadas del mismo. Es decir, si una persona de un país X solo conoce la música o sonido proveniente de tambores, como desconoce la existencia de otra música con diferentes instrumentos, para él/ella esta nueva música será incomprensible, extraña, ajena a su gusto y, por supuesto, la rechazará y seguirá apegada a la música o sonido de los tambores a menos que alguien eduque su oído y le haga entender los valores y atractivos de la nueva música. Otro ejemplo: Yo crecí y me eduqué en un país en el que el fútbol no era el deporte nacional, sino el béisbol. Por ello no soy un fanático del fútbol. Y de la misma manera ocurre con el béisbol para las personas no acostumbradas o educadas a ver con frecuencia este deporte.  He escuchado a muchas personas hablar del béisbol como un deporte muy aburrido en comparación con el fútbol. El futbol y el baloncesto son deportes muy movidos, activos. Sin embargo, los conocedores del béisbol disfrutan mucho más cuando el juego es aparentemente menos activo porque es este tipo de juego el de mayor tensión, prácticamente una guerra de nervios como ocurre con el juego de ajedrez. Para mí el baloncesto es tan activo que después de varios minutos de ver un juego me siento como mareado.

Muchos jóvenes miran con desdén lo que ellos suponen ser anticuado, fuera de época. Actúan así porque ignoran que lo llamado “moderno” es relativo. Todo es cuestión de educación, del prisma o cristal a través del cual se miran las cosas. Si el cristal está defectuoso, la imagen se verá distorsionada. Si los jóvenes de hoy son educados desde una perspectiva en la cual los libros jueguen un rol importante, destacado, su visión de éstos será totalmente positiva.  De mi madre aprendí a amar los libros desde muy joven. Desde entonces veo cada libro como un pequeño tesoro. Por supuesto, no todos los libros son iguales ni son apreciados del mismo modo. Cada uno tiene su historia y con ello se acumula o manifiesta su valor.

Yo no soy miembro o seguidor de Facebook, pero sí de Twitter,  sin embargo buscando información para escribir este artículo encontré que el fundador de Facbook, Mark Zuckerberg, proclamó el 2015 como el año de los libros. El declaró que la lectura de libros y su medio social pueden ir de la mano. El olor a papel fresco y el entusiasmo o placer de pasar a nueva página no puede ser comparable a presionar un botón microscópico en un Kindle e-reader. Pero el incuestionable bajo precio del libro no impreso, digital, es un elemento importante a tener en cuenta. Zuckerberg instauró en Facebook un sistema para estimular la lectura de los libros entre los jóvenes y adultos.

La pregunta obligada es: ¿Están los jóvenes leyendo libros? Si no, ¿cómo estimularlos a que tomen un libro en sus manos? Un sitio llamado Goodreads en el cual se puede hallar el rating (aprobación) de un libro. Toda actividad humana directa o indirectamente está sujeta a cambios, y la lectura de libros también. Están surgiendo muchas librerías e identidades relacionadas con los libros independientes que continuamente buscan e implementan nuevas ideas y métodos para atraer a los lectores de libros. El objetivo central de los amantes del libro es que la gente nunca pierda el interés en leer buenos libros. Yo soy un fanático del programa de televisión Jeopardy, canal ABC, 7:00PM, hora Este, y uno de los temas tratados en este show con mayor frecuencia es la literatura, los libros. Me maravilla la gran información que los jóvenes participantes poseen acerca de escritores, títulos de novelas, personajes y pasajes de las mismas. Esto muestra que muchos jóvenes leen con asiduidad literatura.

Para comenzar a educar el gusto, el placer de leer se puede comenzar leyendo cuentos cortos y largos; novelas cortas; artículos varios, ya sean sobre la vida cotidiana, medicina, psicología, historia, biografías, ciencia, arte y cuanto tema pueda interesarnos. De este modo ir avanzando hasta comenzar a leer novelas clásicas y modernas recomendadas. El resultado será fantástico, el descubrimiento de un mundo nuevo pleno en vivencias y fantasías que nos hará soñar y disfrutar a plenitud de la lectura.  Una buena novela es una experiencia incomparable, una fuente de adquisición de conocimientos y un esparcimiento sano que nos aleja de las tensiones y ansiedades creadas por el uso abusivo de las nuevas tecnologías. En su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura,  el escritor peruano Mario Vargas Llosa, dijo: Aprender a leer a los cinco años en la clase del hermano Justiniano, en el colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia) es la cosa más importante que me ha pasado en mi vida.

Yo empecé a amar los libros sobre los trece o catorce años y desde entonces, para mí no hay ningún objeto más preciado. Por ello comencé a escribir porque amo los libros, la lectura. Según el famoso escritor argentino Jorge Luis Borges: un escritor es grande no por lo que escribe, sino por lo que lee. Este pensamiento aparentemente es una contradicción pero si lo analizamos bien encierra una gran sabiduría: un escritor no podrá escribir grandes obras si no lee libros grandiosos.

Personalmente leo cualquier tema o libro interesante: ensayos, novelas, cuentos, ciencia, tecnología, biografías y otros, aunque mis libros favoritos son las novelas de autores clásicos y modernos porque leer una buena obra es transportarme a un mundo fascinante lleno de vivencias y de magia que me relajan y me hacen disfrutar lo que no encuentro en otros entretenimientos.

A continuación citaré algunos pensamientos de personajes famosos sobre la importancia de los libros:

·        Un cuarto o salón sin libros es como un cuerpo sin alma

Cicerón.

·        Siempre imaginé que el paraíso será una especie de biblioteca.

Jorge Luis Borges.

·        Yo encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien enciende el televisor, me voy a otro cuarto y leo un libro.

Groucho Marx.

·        No hay un amigo tan leal como un libro.

Ernest Hemingway.

·        Los libros son únicamente magia portátil.

Stephen King

·        Cuando tengo poco dinero, compro libros; y si me queda algo, entonces compro comida y ropa.

Erasmus.

·        Los libros son mis amigos, mis compañeros. Ellos me hacen reír y llorar y encontrar un sentido a la vida.

Christopher Paolini; Eragon.

·        Los libros son como espejos. Si un tonto mira dentro, usted no puede esperar que un genio aparezca.

J.K/ Rowling.

·        Si usted tiene un jardín y una biblioteca, usted tiene todo lo que necesita.

Cicerón.

·        Los libros son los espejos del alma.

Virginia Woolf.

·        Los libros son el avión, el tren y el camino. Ellos son el destino y el viaje, son el hogar.

Anna Quindlen, Como la lectura cambio mi vida.

·        Yo no creo en la clase de magia de mis libros. Pero creo que algo muy mágico ocurre cuando usted lee un buen libro.

J.K. Rowling (autora de los libros de Harry Potter).

·        Mi mejor amigo es una persona que me entregue un libro que yo no haya leído.

Abraham Lincoln.

·        Los libros son espejos: usted solamente ve en ellos lo que usted tiene dentro.

Carlos Ruiz Zafón/La sombra del viento.

·        Los libros fueron mi pase a la libertad personal.

Oprah Winfrey.

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