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LA IMPORTANCIA DE LAS TRADICIONES

Parte 2

 

Hay una película, film, Un hombre sin pasado, Gran Premio del Festival de Cannes, 2002, que trata sobre un hombre que llegó a la ciudad de Helsinki, capital de Finlandia, y es atacado brutalmente por tres hombres jóvenes. Éste es trasladado a un hospital y allí prácticamente lo abandonan debido a su grave estado de salud. Un día se levanta de la cama y abandona el lugar. Pero no recuerda nada. Padece de amnesia total. Desde este momento lucha para subsistir porque no encuentra trabajo. El film persigue, entre otros objetivos, mostrar la importancia de tener un pasado, una identidad.

Si ampliamos el escenario, no de un ser sino de muchos, una nación, existen o existieron gobiernos que han intentado borrar la historia y hasta la han llamado prehistoria. Esto obviamente con el objetivo de eliminar todo vestigio del pasado que pudiera contraponerse a sus doctrinas y practicas totalitarias. Estas clases de medidas demenciales pretenden imponer un nuevo orden, una nueva historia a partir del momento de ellos controlar el poder. Las consecuencias de estas locuras siempre han sido catastróficas. Todas las personas y naciones, como todos sabemos, tienen tres etapas: pasado, presente y futuro. En los humanos, el ciclo de la vida. Este último, ser social, es el elemento primordial de la vida e historia de un país. Es éste el que construye o destruye.  Su legado conforma la historia de cada país. Lo demás es la naturaleza virgen.

Una vez un compañero de trabajo me dijo: si este país hubiera sido colonizado por los ingleses en lugar de los españoles, nuestra vida sería muy diferente. En aquel momento no comprendí totalmente lo expresado por aquel amigo. La diferencia estaba en la influencia cultural de uno y otro. Inglaterra en aquellos tiempos poseía niveles  científico, técnico y cultural más avanzados que España.  Y es que estos tres elementos están estrechamente vinculados. Ambos países europeos se encontraban a las puertas de la época conocida por Renacimiento, siglos XV y XVI. Este renacer de la ciencia,  tecnología y arte influyó en todos los aspectos a Europa. Unos más que otros, y Estaña fue uno de los menos favorecidos. ¿Por qué? No se trata del hecho de considerar pueblos mas inteligentes que otros. Nada de esto. El problema era de otra índole: las condiciones creadas para que este país absorbiera de modo proporcional y adecuado los cambios que estremecían a otras naciones vecinas. Este movimiento innovador comienza en Italia, todavía dividida en ciudades-estados, principalmente en Florencia bajo los auspicios de la Jamila Medici con el liderazgo de Lorenzo de Medici. Florencia contrariamente a otras ciudades-estados no estaba sometida por un heredero a un trono. Este orden de gobierno existía ya desde un siglo antes del movimiento renacentista. Una especie de república cuyos puestos públicos eran elegidos, selección de delegados, de manera popular. Esta estructura facilitó la apertura a esos cambios. Comenzó a florecer el comercio, la creación de la contabilidad o teneduría con el débito y crédito, el arte, corrientes tecnológicas y científicas. Este movimiento dio paso posteriormente a la llamada Revolución Industrial de Europa, finales del siglo XVIII hasta mitad del XIX con Inglaterra a la cabeza. Entonces, los países fuertemente influenciados por los ecos de la revoluciones  americana, 1775-1783, y francesa, 1789-1799, así como las guerras napoleónicas, que provocaron el estremecimiento de tronos e imperios y, en consecuencia, sentaron las bases para los cambios. Las estructuras medievales comienzan a estremece y con ello la apertura de las mentes estratificadas por siglos de jefes de estados y de sus asistentes. Entonces muchos de éstos trataron de adaptarse y sacar provecho de las nuevas corrientes. De este modo, aumentar su poderío y fortalecer sus gobiernos. España vivía más apegada a las costumbres, tradiciones y rigidez de la herencia medieval y, por ende, menos propicia a la corriente de cambios que recorría a Europa. La mentalidad medieval permanecía muy arraigada en la mentalidad de los monarcas españoles que posiblemente vieron ese movimiento como una amenaza al rígido control de sus gobiernos absolutistas. Tal vez, éstos se sintieron menos vulnerables que otros y se aferraron obsesivamente a no ceder un paso a la oleada que sacudía los tronos vecinos. No así con las buenas tradiciones de los pueblos. Las tradiciones que éstos llevan en hombros como Newton por siglos haciéndoles la vida más llevadera. Son los gobiernos, los cabecillas organizadores y ejecutores de los sistemas imperantes, los que determinan si continúa el estancamiento o aceptan los cambios. Una prueba de ello es el porqué Florencia se convirtió en la cuna y fuente inspiradora de las transformaciones económico, técnico y cultural que luego se expandieron por la mayoría de los países europeos.

Cuando un gobierno no funciona correctamente, es decir, no provee los medios y condiciones propicias al desarrollo y bienestar de su pueblo, va medrando las estructuras y todos los elementos constituyentes de la sociedad. Este deterioro social va creando nuevas tendencias que terminan convirtiéndose en tradiciones negativas. Éstas se imponen a las positivas y este país en lugar de avanzar, se estanca o retrocede. Citaré algunas de estas costumbres, convertidas con el tiempo en tradiciones negativas:

La corrupción. Un mal que afecta a todos los países en mayor o menor grado. El ser humano es muy propenso a ser víctima de este terrible mal como ocurre con los metales con la corrosion y otros agentes nocivos a su composición química. Sin embargo, éste está tan arraigado en algunos países que ya forma parte activa, natural, de su cultura y, como resulado, frena y destruye cualquier amago incipiente de cambio positivo. Una sociedad enferma de este terrible flagelo está condenada al estancamiento, lo que se traduce en un retroceso al desarrollo y destrucción sistemática de los valores culturales y materiales de sus habitantes.
La violencia: Una sociedad donde impera la violencia impuesta de diferentes modos por largo tiempo, tendrá un impacto pernicioso en la estabilidad espiritual y material de esa nación.
El deterioro del lenguaje: El uso inadecuado del lenguaje, la vulgaridad, en un país se convierte, de hecho, en un factor destructivo. Esto degrada al ser humano y lo va convirtiendo en un ser primitivo, antisocial, y, por ende, altamente perjudicial al progreso  económico y social.
Fanatismo religioso o ideológico: Hay sectas religiosas que en vez de enriquecer, como es de esperarse, el espíritu y bienestar de sus fieles, consiguen un efecto contrario. También hay grupos que promueven tendencias extremistas de sistemas de gobiernos y sociales. Éstos pueden ser más nocivos a la sociedad que los religiosos porque niegan la existencia de un ser supremo, Dios, y a la vez hablan de un paraíso terrenal en el cual ellos son los dioses. Dioses con pies de barro que pueden arrastrar a los países al infierno terrenal.
Ademas de estos malos hábitos, convertidos con el tiempo en tradiciones negativas, pueden citarse muchos otros. Sin embargo, no es de mi interés aumentar esta lista sino de resaltar la importancia de las tradiciones positivas. Son éstas conjuntamente con ciertos elementos fundamentales como el político y la estructura interna de gobierno los que determinan un crecimiento y desarrollo armónico y progresivo de una nación.

Recuerdo un slogan de una empresa que decía: tradición de calidad. Esta frase encierra casi todo lo que expresado hasta aquí sobre el significado y alcance de las tradiciones. En consecuencia, esto es extensivo a las empresas, universidades y hasta las escuelas de nivel medio y elemental. Universidades que gozan por décadas de gran prestigio en diferentes campos como medicina, ingeniería, tecnología y otras. Escuelas destacadas por su disciplina y éxito en lograr egresados altamente preparados que serán aceptados, en su mayoría, en prestigiosas universidades.

De este modo, algunos países se destacan por ciertos distintivos mantenidos por décadas y siglos: cuando se habla de Viena, se piensa en la buena música, su ambiente cultural; Paris, el gran arte, moda, museos, exquisitos vinos y perfumes femeninos; Rusia: el ballet, literatura de alto nivel, Estados Unidos y Japón: tecnología y alto standard de vida; Roma, historia, ópera, buen vino, música. Desgraciadamente, algunas naciones se conocen por aspectos negativos. Los pueblos  de estos países, casi siempre pobres, aspiran a una vida mejor. Pero las trabas gubernamentales, corrupción generalizada y otras secuelas funestas se lo impiden.  Ahora bien, ¿es la pobreza y el subdesarrollo un estigma inevitable para estas naciones? Absolutamente no.  Todo dependerá de líderes, personas con la voluntad de cambiar el desastre imperante. Hoy hay varios ejemplos de países que han padecido por siglos un alto índice de pobreza y que gracias a hombres increíbles, determinados a vencer o perecer en el intento, han cambiado el rumbo de la historia de éstos.

Un ejemplo actual es India. Un país caracterizado por la extrema pobreza. Entonces surge un hombre como su Primer Ministro Modi, conjuntamente con su Presidente Shri Ram Nath Kovind, quienes han emprendido grandes transformaciones y reformas en todos los aspectos de la vida de esta nación. Sin embargo, India durante décadas se destacó por poseer muchas universidades y profesionales con alta calificación. También por producir gran cantidad de películas anuales. En pocos años, comienza a notarse los cambios en la sociedad de este país. También Singapur desde su independencia de Malaysia en 1965, muy pequeño  en extensión, pero actualmente un gigante económico.  Una de las economías con mayor productividad en el mundo. Se destaca por sus estrictas medidas contra la corrupción y el consumo de drogas. De modo similar pueden citarse otras naciones asiáticas, las cuales en los últimos años han avanzado mucho tanto social como económicamente.

Es decir, todos los países del planeta pueden alcanzar grandes logros si se comienza a eliminar las tradiciones negativas como la corrupción,  drogas y otros males, de modo que  prevalezcan las positivas en todos los aspectos de las sociedades.

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